Rutas nacionales destruidas, rutas de la muerte, un estado nacional ausente y caja millonaria.-

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En la Argentina actual, las rutas nacionales no están destruidas por casualidad. Están así por decisión política. Mientras miles de argentinos arriesgan la vida todos los días, el Estado nacional recauda cifras multimillonarias que deberían volver en obras… pero no vuelven.

En nuestra provincia Salta, el abandono es criminal. La Ruta Nacional 34 y el corredor 9/34 son ejemplos concretos: tramos intransitables, pozos profundos, banquinas inexistentes y obras frenadas. Circular por ahí no es viajar: es sobrevivir.

Y sin embargo, plata hay.

Durante 2024 y 2025, el Estado nacional, gestion Javier Milei y con el Ministerio de Economía conducido por Luis Caputo, incrementó fuertemente la recaudación del impuesto a los combustibles líquidos.

Los números que el gobierno nacional no quiere discutir

  • En 2024, la recaudación por el impuesto a los combustibles superó los $2,5 billones de pesos (ajustada por inflación en el año).
  • Para 2025, con actualizaciones impositivas y subas de precios, se proyecta una recaudación superior a los $4 billones de pesos.
  • Por ley, una parte sustancial de esos fondos debe destinarse al Sistema Vial Integrado y a obras de mantenimiento de rutas nacionales.

Pero en la práctica, esos recursos:

  • Se subejecutan
  • Se redireccionan
  • O directamente desaparecen en el esquema general de ajuste fiscal

Mientras tanto, Dirección Nacional de Vialidad ven recortado su presupuesto real y paralizada su capacidad operativa.

Entonces la pregunta no es técnica. Es políticala :
¿Dónde está la plata que todos los argentinos pagamos en cada litro de combustible?

Rutas destruidas, decisiones intactas

En la Ruta Nacional 34, los siniestros fatales se repiten en serie. No por imprudencia únicamente, sino por un estado estructural que convierte cualquier error en tragedia.

En el corredor 9/34, entre Rosario de la Frontera ,Metán y Güemes, los accidentes se multiplican por deformaciones en la calzada y falta de mantenimiento básico.

En la conexión con la Ruta Nacional 50, clave para el comercio con Bolivia, el tránsito pesado convive con una infraestructura colapsada.
las rutas no están así por falta de plata, están así por decisión de no invertirla.

Ajuste fiscal vs. vidas humanas

El gobierno nacional sostiene el discurso del equilibrio fiscal como bandera. Pero ese equilibrio tiene un costo concreto: menos obra pública, menos mantenimiento, más riesgo vial.

El problema es cuando el ajuste deja de ser una herramienta económica y se convierte en un factor de muerte.

Porque mientras se recaudan billones con el combustible, las rutas siguen detonadas.
Mientras se habla de déficit cero, crecen los accidentes evitables.
Mientras se celebra el recorte, el interior pone los muertos.

Responsabilidades políticas

No alcanza con culpar a gestiones anteriores. El deterioro viene de años, sí. Pero el abandono actual tiene responsables concretos:

  • Un gobierno nacional que decide no ejecutar obra pública
  • Un Ministerio de Economía que prioriza el ajuste por sobre la infraestructura
  • Y un sistema que recauda para rutas que no se hacen

Cada accidente en la Ruta 34, cada muerte en la 9 o 50, no es solo una tragedia: es también la consecuencia de esa cadena de decisiones.

No es abandono, es elección

Las rutas nacionales no pueden seguir siendo rutas de la muerte.
Los fondos existen. Los impuestos se cobran. Las necesidades son evidentes.

Lo que falta no es diagnóstico.
Lo que falta es decisión política.

Y cuando hay plata, pero no se usa para evitar muertes,ya no se puede hablar de abandono. Se tiene que empezar a hablar de responsabilidad.

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