En Argentina, cuatro tipos de cáncer concentran la mayor parte de los diagnósticos

Compartir:

El de mama encabeza la lista, seguido por el colorrectal, el de pulmón y el de próstata; en el país aparece un caso nuevo cada cuatro minutos. Cada cuatro minutos, en algún punto de la Argentina, una persona recibe un diagnóstico que cambia su vida.

El cáncer, una de las enfermedades más complejas y estudiadas de nuestra era, sigue avanzando en silencio mientras las cifras crecen y los desafíos se acumulan. En el país, el reloj no se detiene: un nuevo caso cada cuatro minutos marca el pulso de una enfermedad que revela profundas desigualdades en prevención, diagnóstico oportuno y acceso al cuidado integral.

Las estadísticas confirman la magnitud del problema. Según estimaciones del Observatorio Global del Cáncer (GLOBOCAN), de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer, cada año se diagnostican en la Argentina alrededor de 130.878 nuevos casos de cáncer, excluyendo los tumores de piel no melanoma.

Detrás de ese número se esconde una realidad más compleja: una parte importante de estos diagnósticos podría prevenirse o detectarse en etapas tempranas, cuando las chances de curación son mucho mayores.

El análisis por tipo tumoral muestra que cuatro cánceres concentran la mayor parte de los nuevos diagnósticos en el país. El cáncer de mama encabeza la lista, con más de 22.000 casos anuales y cerca del 17% del total, seguido por el cáncer colorrectal, que suma casi 16.000 diagnósticos por año y afecta de manera similar a hombres y mujeres. El cáncer de pulmón, con más de 12.000 casos, continúa siendo uno de los principales desafíos por su elevada mortalidad, mientras que el cáncer de próstata, con alrededor de 11.700 diagnósticos anuales, es el más frecuente entre los varones.

Estas cifras ubican a la Argentina en un nivel de incidencia media-alta en comparación con otros países de la región y del mundo. Para Carlos Bas, jefe del Instituto de Oncología del Hospital Alemán, el escenario obliga a mirar más allá del tratamiento. “Si no se profundizan los esfuerzos en prevención, las proyecciones para los próximos años no son alentadoras: la incidencia de cáncer en las Américas podría crecer fuertemente en las próximas décadas, con millones de nuevos casos anuales”, advierte.

Bas insiste en que hablar de cáncer no es hablar solo de enfermedad. “También es hablar de prevención, de controles que salvan vidas y de investigación que cambia destinos”, señala.

Hoy existe evidencia sólida de que una proporción significativa de los tumores puede evitarse con decisiones cotidianas sostenidas en el tiempo. “No fumar ni exponerse al humo ajeno, realizar actividad física de manera regular, sostener una alimentación equilibrada y limitar el consumo de alcohol reduce de forma concreta el riesgo oncológico”, afirma.

En esa línea, Claudio Martin, presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), coincide en que el aumento de la incidencia observado en el país se inscribe en una tendencia global, pero advierte que en Argentina preocupa la falta de políticas públicas más agresivas.

Señala que tumores como los de mama, colon y otros gastrointestinales muestran un crecimiento sostenido, mientras que no se observa un descenso claro en cánceres que sí han disminuido en países con campañas más intensas de prevención, como el de cuello uterino o el de pulmón.

Compartir: